Sobre el regreso a las aulas

Sobre el regreso a las aulas

Enfermedad que impone una nueva normalidad, en cuanto a formas de convivencia social por la adopción, precisamente, de nuevas “normas”.

Indudablemente, ella ha impactado en las formas en que habitual y previamente nos vinculábamos y circulábamos en el espacio social.

Resulta ineludible pensar, en base a estas consideraciones y otras más de diversos órdenes, en la situación educativa de niños y adolescentes que hasta meses atrás permanecían escolarizados presencialmente, es decir, en las aulas.

También tendremos que reflexionar acerca de qué será de su formación, si durante el tiempo pronosticado de pandemia, recibieran solamente esta modalidad de educación alternativa, a través de los soportes tecnológicos.

Debe pensarse en un pronto retorno a las aulas con todos los cuidados y recaudos que la observación de estricta de los protocolos adecuados que se instituyan, indiquen.

Es parte de nuestro escenario, la carencia de conectividad y demás insumos por gran parte de nuestra población escolar, que se estima “desconectada” en un 50%, en el marco de una sociedad empobrecida, material y culturalmente.

El descalabro educativo y sus efectos, es y será mayor si no pensamos en intervenciones concretas que posibiliten el regreso progresivo, gradual y seguro a las aulas; en función de la situación epidemiológica de cada lugar.

Decimos al aula como espacio simbólico, podrá ser el gimnasio, el patio o el espacio verde Pues es allí donde se enseña y se aprende; los espacios celebratorios de los procesos más íntimos e intangibles donde en los vínculos inmediatos entre pares y docentes se teje la trama de los saberes y habilidades, las formas de civilidad y convivencia.

Son muchos los docentes, maestros y profesores, que desean volver al aula, y su tarea ha sido titánica por estos meses. Son muchos los padres que no podido desempeñar el rol de tutores del proceso de enseñanza aprendizaje, no porque no quisieran, sino porque sus exigencias laborales, de horarios, de distancia generacional con los métodos y formas de enseñar les han impedido asumir tamaña responsabilidad para la que, por otra parte, no todos están preparados; o lo han hecho como han podido.

Prioritariamente, debemos ocuparnos de los chicos, porque su obligado confinamiento no ha sido para nada beneficioso, para la construcción de saberes ni para su salud emocional.

Desde una perspectiva más amplia, a nadie escapa la función relevante de la educación en la reproducción social y cultural.

Es por eso que, la Unión Cívica Radical, como expresión política centenaria ha propiciado desde sus orígenes, la educación pública, gratuita y universal como forma de inclusión y movilidad social ascendente.

Quizás sea el momento en el que el país se proponga recuperar el rol fundante de la educación para encarar un futuro hoy lleno de incertidumbres, pero que nos interpela para el esfuerzo, el saber y el trabajo.