Se celebra el Día del Maestro

Se celebra el Día del Maestro


Como cada 11 de septiembre, hoy se celebra el Día del Maestro en la Argentina en homenaje al padre de la educación pública en nuestro país: Domingo Sarmiento.
Sobre Sarmiento Maestro desde la adolescencia, en tiempos en que la docencia era considerada una profesión inferior, Sarmiento estaba convencido de que el rol docente era clave en para el progreso del país. En 1849 escribió “Educación Popular”, una obra que inspiró la Ley de Educación Común (Ley 1420). De regreso a la Argentina tras pasar su segundo exilio en Chile, encargó la construcción de los dos primeros edificios escolares de la ciudad. Uno fue la Escuela Catedral al Norte, cuya construcción fue innovadora para la época y reflejó las ideas que Sarmiento tenía en cuanto al uso de los espacios abiertos, aulas, y mobiliario; todos factores que aseguraran la comodidad necesaria para ejecutar las pautas educativas de ese entonces. La importancia de enseñarle a leer al pueblo era más importante que la enseñanza de saberes especializados. “Es la educación primaria la que nos enseñará las bases de la civilización y desarrollará la moral de nuestra sociedad”, opinaba Sarmiento. Gracias a su constante trabajo, en 1884 se promulgó la Ley n° 1420 bajo el mandato de Roca, convirtiéndose así en la primera Ley sobre la enseñanza primaria universal, obligatoria, gratuita y laica. Finalmente, el 11 de septiembre del año 1888, falleció en Asunción del Paraguay a los 77 años.
Fuente: Universia Argentina – Vía MisionesCuatro.com

 

11 de septiembre: Día del maestro:
una profesión que se reinventa en pandemia
En la Argentina, cada 11 de septiembre se celebra el Día del Maestro como un homenaje al expresidente Domingo Faustino Sarmiento, que es considerado «el padre del aula» y que murió en esa fecha en 1888 en Asunción del Paraguay.
El rol del maestro se ha ido adaptando con el tiempo y hoy vive una fuerte reconversión desde que comenzó la cuarentena en la Argentina, este 20 marzo. Desde ese momento, las videollamadas reemplazaron a las aulas y las computadoras se volvieron herramientas indispensables para acercar a los alumnos con sus docentes.
Ante las complicaciones dadas por el aislamiento, estos profesionales de la educación debieron brindar una respuesta rápida a esta situación, que es inédita en el país y que se vive hace más de 175 días.
«No hay horario de trabajo. Las consultas se resuelven a medida que llegan, durante todo el día», dijo Soledad Domínguez, maestra de segundo grado y preceptora del nivel secundario en el colegio Asunción de la Virgen, al conversar con LA NACION.
Las dificultades se potencian en las zonas rurales y en aquellos lugares donde los alumnos no tienen acceso a internet o a una computadora. «El contexto actual hizo que tuviera que sacar una nueva versión de mí. No estamos acostumbrados a este tipo de educación totalmente a distancia y lo primero que tuve que tener en cuenta es que hoy más que nunca debemos tener mucha empatía con la realidad de nuestros estudiantes», contó -por su parte- el profesor Alejandro Barbosa, quien da clases en la Escuela Malvinas Argentinas, ubicada a pasos del asentamiento La Matera, en Quilmes.
En la Escuela 334, en Pueblo Viejo, los maestros también debieron buscar otras formas para educar a sus alumnos en medio de la pandemia. «Solo en la escuela tenemos internet una hora al día y si no hay mucho viento», explicó a este medio Carmen Orellana, maestra de aquella institución. Y agregó: «Como veníamos previendo lo de la cuarentena, preparamos cuadernillos para que los chicos se lleven a sus casas porque ellos no tienen forma de comunicarse con nosotros».

 

POEMA AL MAESTRO

Educar es lo mismo
que poner un motor a una barca
hay que medir, pesar, equilibrar…
y poner todo en marcha.

Pero para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino, un poco de pirata…
un poco de poeta…
y un kilo y medio
de paciencia concentrada.

Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja,
que esa barca, ese niño,
irá muy lejos por el agua.

Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia pueblos distantes,
hacia islas lejanas.
Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos seguirá nuestra
bandera enarbolada.

AUTOR: GABRIEL CELAYA