Panorama político bonaerense: Entre la apertura y la crisis

Panorama político bonaerense: Entre la apertura y la crisis

En el transcurso de una semana que probablemente pase enteramente en aislamiento, Axel Kicillof buscará plasmar un giro “aperturista” en su manejo de la cuarentena con una señal que busca ser clara pero que no depende del todo de él: la vuelta a las clases presenciales en distritos del interior bonaerense. Es una medida que se complementará con otras habilitaciones, y que tiene como trasfondo el impacto económico de la pandemia, que cada vez se hice sentir con más fuerza.

Kicillof cumplió ayer un anunció que pasó relativamente desapercibido en una semana que, como de costumbre en argentina, tuvo una intensidad política inusitada: Envió al ministro de Educación nacional, Nicolás Trotta, el protocolo con las medidas que se implementarían para poder reabrir las escuelas cerradas desde el 20 de marzo. Y, de modo significativo, le hizo saber que espera que la respuesta llegue la semana entrante.

Si Trotta da el OK, la voluntad política del gobernador es permitir el retorno de la presencialidad escolar en los distritos del interior que están en fase 4 y 5. Hasta el dá de ayer, eran 94 en total. La idea, claro, es hacerlo por etapas y bajo protocolos estrictos. Primero, volverían los docentes, encargados de reabrir los establecimientos y, después, se incorporarían los alumnos, comenzando por los que han experimentados mayores retrasos pedagógicos.

En las intenciones de Kicillof, el plan –que se desarrollará con “el botón rojo siempre a mano”, dicen en su entorno- debería comenzar a concretarse a mediados de este mes. Pero claro, hay un obstáculo político: Trotta viene pulseando con Horacio Rodríguez Larreta, a quien le niega un pedido similar para la Ciudad Autónoma ¿Cómo justificar un sí al gobernador y un no al jefe de Gobierno? Tal vez sea ese el interrogante más difícil de despejar para el ministro.

El gobernador confía por su parte en que una nueva oferta salarial que hará esta semana destrabe la paritaria con los empleados públicos y facilite el acompañamiento gremial a la medida. El lunes 11, el gobierno anunciará además otras aperturas, como la de la construcción privada, que funcionará otra vez a pleno, mientas define qué hará con dos ítems delicados pero de alto impacto: el trabajo en casas particulares y los gimnasios. También avanzará con el turismo.

Todo forma parte de un esfuerzo por aflojar un ASPO que se prolongó mucho más de lo que se había previsto, y al que hasta cierto punto y en determinados aspectos los ciudadanos le bajaron la persiana por su propia cuenta. Un esquema que agravó la profunda crisis económica que ya azotaba a la provincia en enero, y derivó en índices de pobreza terroríficos especialmente en el Conurbano, donde ese fenómeno trepó 47,5%, muy por encima del promedio general.

Las implicancias políticas de ese agravamiento de la situación social son múltiples y de largo alcance, pero la más urgente para el gobierno es la que se desarrolla en el predio tomado de Guernica. Allí, la postergación del desalojo permitió que unas 300 familias aceptaran retirarse de forma voluntaria. Pero el ministro de Desarrollo de la Comunidad, Andrés Larroque, ya avisó internamente que será muy difícil evitar el uso de la fuerza.

La explicación de Larroque –cuya actuación aquí lo hizo subir varios escalones en la consideración de Kicillof- está relacionada con el componente de movilización política que, montado sobre la necesidad genuina, también existe en la toma. Hay que computar en ese sentido la fuerte interna del oficialismo de Presidente Perón y la intransigencia de organizaciones como el Polo Obrero, el Frente Darío Santillán y Libres del Sur, que en parte también se explica por sus querellas internas.

Los tesoros municipales son otro punto de impacto de la crisis. Hay una treintena de ellos –la mayoría del interior- que tienen problemas para pagar los sueldos. El gobierno dice que la ayuda financiera extraordinaria seguirá, pero no define un punto esencial: ¿Será solo para esas comunas o para todo el resto también? Ese es el trasfondo de la reunión que mantuvo el gobernador con varios intendentes opositores el viernes.

No hubo en ese zoom muchas definiciones, apenas quedó claro que no habrá una serie de reuniones para intentar armar un cronograma de pagos de las deudas el IOMA y la Red AMBA con los municipios, que se arrastran desde la gestión de María Eugenia Vidal. El tono, en realidad, fue el mensaje principal: la cordialidad resaltada por ambas partes contrasta bastante con la aspereza que se venían dispensado en público en las últimas semanas. Tal vez no sea poco. (DIB)