Kicillof tensa la cuerda pero teja una red

Kicillof tensa la cuerda pero teja una red

Axel Kicillof tensó al máximo la cuerda de la negociación por la deuda, un expediente vital porque de su resolución depende el rumbo inmediato de su administración. Duro, el gobernador juguetea con la idea de un default que intentará evitar, a la vez que rechaza propuestas que, sin disimulo, dejan trascender los bonistas. Mientas, la política bonaerense aguarda, como suspendida en un segundo plano, el resultado de esa pulseada.

La fijación del 5 de febrero como fecha límite para negociar apenas unas horas después de haber establecido que el lapso expiraba el 31 de este mes, es la última movida de un complejo ajedrez. Demuestra que Kicillof todavía espera llegar al piso de aceptación del 75% que le permita estirar, ahora y en acuerdo con los bonistas, hasta el 1 de mayo el primer vencimiento del BP2. Es una operación de USD250 millones, apenas el 2,2% del total de la deuda en moneda extranjera.

Pero el juego es al límite y nadie descarta la posibilidad de un default si ese entendimiento no llega, aunque tanto Kicillof como sus ministros con competencia en el asunto, Carlos Bianco, Pablo López y Augusto Costa (Gabinete, Finanzas y Producción), hayan sido menos enfáticos al negar esa eventualidad que al insistir en que la deuda no es sustentable y en que la Nación no prestará dólares para saldar este vencimiento. No es la misma cosa, aunque parezca.

Sin embargo, los bonistas –el sector de ellos nucleado en el neoyorkino fondo Fidelity, que habla vía el Buenos Aires Bound Holder Committee y tiene el 16% de las acreencias, más que ningún otro en forma individual- reaccionaron como si la cesación de pagos fuese un hecho. Filtraron una propuesta para que un grupo de bancos privados, junto al Provincia, otorgue un crédito “puente” que permita pagar al gobierno sin extremar un ajuste fiscal ni ser rescatada por nación.

Kicillof ya descartó esa sugerencia, que no se presentó en ninguna mesa de negociación formal. Pero no lo hizo con la cuestión de fondo detrás de la operación de los bonistas y del tono de las intervenciones de sus funcionarios: un plan B para que no haya default. La premisa es que una cesación de pagos bonaerense puede perjudicar la renegociación nacional, además de ser onerosa de por sí ya que puede acelerar (volver exigible ya) la totalidad de la deuda, y dar lugar a recompras “buitre” (por la caída de los precios) ligadas a reclamos judiciales.

Una expresión pública de ese enfoque fue el viaje a Israel compartido entre el presidente Alberto Fernández y el gobernador. El rol de Kicillof fue complementario pero central: se buscó que los líderes del mundo que le prestan a Argentina vean coordinación y moderación en los responsables de los dos estados que concentran la cuasi totalidad de la deuda. Traducción para consumo interno: no hay dinámica de “policía bueno” (Fernández) – “policía malo” y delegado de CFK (Kicillof).

Lo que en la gobernación no terminan de dejar claro es en qué podría consistir ese plan alternativo. Apenas se habla de una idea de abrir una instancia nueva de “mini negociación” por este bono en particular. El hecho de que algunos de sus tenedores también tienen papeles nacionales, podría favorecerlo. También se miran las emisiones en pesos para cancelar en dólares de CABA, Mendoza, Córdoba y Chaco.

Tras bambalinas

El revés de la trama de la deuda es, para Kicillof, lograr un alivio fiscal en el inicio de su gestión en línea con su necesidad de consolidar su poder político. Por eso, mientras la negociación se define, extrema los armados de bajo stress fiscal. La idea de avanzar con reivindicaciones extra salariales (categorizaciones, nombramientos) en materia de paritarias es una de ellas. Las medidas en materia de género, otra.

En ese ítem tal vez figure la idea de Teresa García, la ministra de Gobierno, de dar una señal a los intendentes propios, que conforman un campo dividido y relativamente alejado del centro caliente del gobierno. Los directorios de Loterías, como se contó acá, pero también de la CEAMSE, ABSA, AUBASA y OCEBA podrían ser un territorio para ceder lo que el gobernador no quiso soltar a nivel de ministerios. Mediados de febrero sería la fecha clave para eso.

Al contrario de lo que ocurrió con el accidentado trámite de la ley impositiva, la oposición no pudo aún capitalizar el ruido político en torno a la deuda. La relativa fragmentación propia de la post derrota es una razón de esa dificultad. La misma García, que el martes recibirá a los intendentes radicales, explora las diferencias entre esos alcaldes, lo de PRO, los bloques legislativos y María Eugenia Vidal. Trabaja para que la armonía les dure lo menos posible.

Por Andrés Lavaselli, de DIB