Juan Martín Nero y su temporada 2020

Juan Martín Nero y su temporada 2020

El polista trenquelaquense, 10 de hándicap, logró una vez más estar en lo más alto del Abierto Argentino de Polo al ganar con La Dolfina la final del sábado ante el gran candidato Ellerstina. Nero demostró saber recuperarse de un año muy complicado a nivel lesiones, que lo tuvo en dudas desde el inicio de la temporada. Vale recordar algo de la previa: “Pensé que no iba a llegar, pensé que se me había acabado todo”, dijo Nero a La Nación. La fractura de clavícula y muñeca en septiembre fue la última de una seguidilla de lesiones que empezaron exactamente un año atrás, cuando sufrió una tremenda caída en la final del Abierto, y le demandaron cuatro operaciones. Pero no por nada le dicen “El gladiador”, y acá está, otra vez siendo parte del partido más esperado por todos año tras año.

Nero tuvo aún año muy difícil, así lo recordó: “Fue duro, como el de todos. El mío por ahí un poquito más. Tuve esa fractura en el peroné, en la final del Abierto 2019, que me volví a fracturar en Palm Beach arriba de donde me habían puesto una placa. Fueron dos meses más de reposo. Después vino la pandemia y aproveché a hacerme una cirugía en la rodilla que venía postergando hace años. Acá arranqué en septiembre y en una práctica tuve un golpazo duro y me quebré la clavícula y la muñeca. Fue feo. Ahí pensé que no iba a llegar, pensé que se me había acabado todo.

Hay mucha gente a la que le tengo que agradecer por todo el apoyo que tuve para estar acá: a mi mujer Jose y a mi familia primero, al médico Gabriel Clembosky que se mandó una cirugía tremenda, a Matías Bazán el kinesiólogo y a mi entrenador, Esteban Crescimbeni. Estoy feliz de estar a punto de jugar la final del Abierto porque hace dos meses pensé que era imposible.

El futuro

Uno de los puntos clave de la historia es saber si La Dolfina sigue, con sus cuatro fantásticos, en el 2021. “No se ha vuelto a hablar. En su momento nos habíamos juntado y la idea era terminar este año. Adolfito (Cambiaso) estaba con ganas de jugar con Poroto (su hijo) y creíamos que ya 10 años estaba bien para terminar una etapa lindísima, pero la verdad es que no volvimos a hablar. Por ahora ninguno de los cuatro tiene un equipo armado. Lo bueno es que cada uno está abierto a hacer lo que quiere, eso fue lo que quedó claro para todos”.