En las diagonales, ella es la que manda

En las diagonales, ella es la que manda

A sus jóvenes 27 años esta trenquelauquense está enfrascada en una dura tarea que la apasiona. El arbitraje en un deporte tan machista como lo es el fútbol. Abigail López lleva un par de años recibida y está dirigiendo en la ciudad de La Plata, lugar donde ha realizado sus estudios.
Habló con La Opinión durante este receso obligado por la pandemia y contó cómo es el arbitraje amateur por las diagonales y sus alrededores. Estudió en la Asociación Grupo Arbitral La Plata. “Hay unas cinco asociaciones como para poder estudiar, es un curso de un año y antes de recibirte ya entrás en una cancha para ver si te gusta o no. Lo primero que empezás a hacer es la parte administrativa, luego las clases prácticas y si te va bien empezás dirigiendo de línea en las categorías infantiles”, cuenta Abigail que dirige en la Liga de Chascomus y aspira con realizar el curso de Arbitraje de AFA señalando: “Este año iba a arrancar con la primera división del fútbol masculino. Ya había hecho un par de partidos amistosos y estaba con muchas ganas”.

Un juego difícil
Poco a poco el arbitraje femenino se vuelve más habitual en este deporte siempre dominando por los hombres. Una tarea difícil para cada jueza que busca integrase e intenta impartir justicia. “Lo que una tiene que buscar es que no te pasen por arriba, porque al ser mujer siempre es más difícil. Pero hay que ir moldeando la personalidad dentro de la cancha. Cuando arranqué me sentía un poco tímida, pero después te vas soltando, te empezás a imponer y lo jugadores te conocen”, dice y añade que este año se sumaron más mujeres al curso de arbitraje marcando: “Ahora estamos haciendo unos cursos virtuales con los chicos que arrancaron en la escuela, seguimos todo por Zoom y este año se sumaron más chicas. Cuando arranqué era la única. Además en La Plata los clubes están obligados a tener fútbol femenino, lo que es un beneficio para nosotras”.
Su objetivo es seguir radicada en La Plata y avanzar en el arbitraje amateur pero con miras a poder realizar el curso de AFA que abre otras puertas. “Todos los años el curso de AFA cambia de localidad, el año pasado fue en Entre Ríos, ha tocado en Santa Rosa, La Pampa, y ahora veremos, después de la cuarentena si se hace”, explica.
Sabe que no está en una tarea simple y resalta que “a nivel amateur no se pude vivir del arbitraje, algo se cobra, pero muy poco. Y una vez que se pueda hacer el curso de AFA también depende mucho de los contactos”.

En equipo
Dentro de la cancha hay tres equipos, los dos conformados por los 11 jugadores y el otro, el tercero, por los jueces. Para Abigail López es muy importante que junto a sus compañeros de tuno haya una muy buena comunicación. “Cuando una trabaja como juez principal tiene mucha más responsabilidad, la última decisión es de una. El línea lo que hace es acompañar, y yo suelo apoyarme mucho en sus decisiones, no les doy la espalda. Si ellos cobran algo yo se los marco”, dice.
Y acostumbrada a los insultos desde fuera de la cancha Abigail recordó uno en particular. “Estaba dirigiendo como jueza de línea y en una jugada cobro un penal, era claro el penal, yo estaba más cerca que el árbitro y entonces lo cobré. Desde el alambrado me gritaron, ‘andá a lavar los platos, las mujeres están para lavar los platos, no para el fútbol’ y cuando me di vuelta la que me gritaba era justamente una mujer”, recuerda.