El recuerdo para su voz y su impronta de buen tipo

El recuerdo para su voz y su impronta de buen tipo

El lunes a la tarde se apagó la vida de Hugo Rodolfo Mina. Sus ochenta años cargaban anchos retazos de historia del Trenque Lauquen natal. Cursó el ciclo primario en la escuela 5 a la que llegaba en un petiso desde la quinta en la que vivía la familia. Luego vino u largo paréntesis, lejos de las aulas, hasta que la puesta en marcha de “el Nocturno del Comercial” le abrió, en esa primera promoción, otros caminos y le hizo avizorar dos metas: Por un lado obtuvo el ansiado título de Perito Mercantil. Por el otro conoció a Ana María y con ella formaron una familia hermosa.
Hugo también fue parte de la historia liminar del Departamento Judicial Trenque Lauquen al que ingresó a los dos años de haberse creado. Su dedicación y baquía le valieron sucesivos ascensos, llegó a Jefe de Despacho; la jubilación lo alcanzó cuando se desempeñaba en el Tribunal Oral (desde donde daba una mano grande a los periodistas que buscaban información).
Pero donde la huella de Hugo resultó más profunda fue en la historia de la radiofonía trenquelauquense, concretamente en ese crisol que fue LU11. Allí fue locutor y director, formador de muchos jóvenes que querían llegar al micrófono. Supo ser la mezcla justa de bonachón y exigente y así lo recuerdan quienes bien pueden llamarse sus alumnos. Eran tiempos de teletipos que vomitaban noticias y grabadores; de ir a buscar la información y no de esperarla. Su compromiso y seriedad ante la realidad, le valieron el respeto de todos; su mejor galardón radiofónico.
A Hugo le gustaban los encuentros en una esquina y las horas en la mesa de la confitería. Siempre tenía a mano un cacho de historia local, una anécdota y una carcajada sonora. Era fino por dentro,inquieto, curioso y el paso de los años, llevados con gallardía, agregaba sabor a sus dichos.
Incursionó en la Asociación Amigos del Tango y supo vender publicidad, actividad que lo vinculó estrechamente a La Opinión. Se ligó a distintas expresiones del deporte local y era “cuervo” de alma.
Los restos de Hugo Mina fueron inhumados el martes a la mañana. Como lo marcan los tiempos que nos toca transitar, fue un acotado adiós al vecino que se lleva el mejor galardón: fue un hombre de bien, un buen tipo, que le dio mucho a la comunidad. N