El pan radical

El pan radical

   Hace 105 años, en el mes de marzo de 1915, comenzó a elaborarse en Bahía Blanca el denominado «pan radical», novedosa propuesta del partido Radical buscando abaratar el costo de ese artículo de primera necesidad.
   La iniciativa nació en los políticos Le Breton y Del Valle, quienes decidieron instalar su propia panadería mecánica para elaborar pan integral y venderlo al ventajoso precio de 20 centavos el kilo.
   Enterados del éxito del producto, los vecinos Augusto Brunel e Hilario Guezarraga solicitaron a Le Breton la receta. 
   A los pocos días, recibieron muestras de harina y panes. «La receta es simple –explicó el dirigente radical–: los molineros deben obtener 85 kilos de harina de cada 100 kilos de trigo y los panaderos elaborar un único pan de 1 kilo».
   Pronto, la viuda de Bartolomé Long graduó las máquinas del Molino América para proveer de esa harina integral a la panadería La Industrial, propiedad de Miguel Caviglia, quien aseguró que podía elaborar mejor pan que el de Buenos Aires.
   La panadería Bahía Blanca, de Voarino y Niello, encargó ese tipo de harina al Molino Galván. 
   «El pan integral es superior, nutritivo y digestivamente, el pan de lujo», señaló Vattuone, dueño del Molino.
Caviglia, por su parte, anadió que el pan era «muy sabroso», teniendo en contra nada más el color, «algo morocho, que el hábito concluirá por hacer agradable». 
   El primer día, Caviglia vendió 600 kilos de pan integral-radical a 20 centavos la unidad de un kilo. 
   En medio del éxito comercial y político, los socialistas no se quedaron atrás y salieron al mercado con el «pan socialista», también a 20 centavos el kilo, elaborado por la panadería y fideería Costa, de Alvarado y 19 de Mayo manufacturado con harina de segunda «de muy buena presencia».