«Con B de viento», la historia del audio sobre Bahía que se hizo viral

«Con B de viento», la historia del audio sobre Bahía que se hizo viral

   El bahiense Nicolás Jorge, de 30 años, le dedicó un texto a su ciudad titulado «Con B de viento». Luego lo grabó y empezó a circular por WhatsApp hasta que se viralizó.

   «Soy orgullosamente bahiense, el audio tiene un poco que ver con la nostalgia que siento cada vez que pienso en Bahía «, dice este licenciado en Publicidad radicado en Buenos Aires. Actualmente trabaja en ENOHSA (Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento) en el área de comunicación.

   La oleaginosa, el mito del túnel entre un colegio de curas y otro de monjas, el básquet, el Carminatti, LU2 y la «emancipación» de Villa Mitre son algunos de los temas.

   «Soy de escribir cuentos cortos, por diversión, para hacer catarsis. Mi público y principal jurado siempre es mi familia, pero esta vez me llevé una grata sorpresa porque el audio trascendió al grupo de Whatsapp y en uno o dos días me empezaron a llegar mensajes de gente de Bahía», afirmó a La Nueva.

Nicolás Jorge, con una de sus sobrinas.

   Este es el texto completo:

   «El otro día escuché a un tipo preguntar qué era Bahía Blanca. No preguntó dónde quedaba ni cuántos habitantes tenía. Preguntó qué era. Como si se tratara de una cosa, y no lo juzgo, porque terminó siendo una pregunta brillante. En efecto es una ciudad, evidentemente, pero para mí es mucho más que ese punto del mapa donde termina la pancita de la provincia. Casi como la hebilla de un cinturón que ajusta el país al medio.

   «Para mí Bahía es viento y el aroma a oleaginosa. Es el mito de un túnel que une el María Auxiliadora con el Don Bosco, y la telaraña de un olvidado premio Nóbel de Medicina. Es una bombilla simpática que revolucionó el mate y una bolsa papel madera rebosante de cubanitos un domingo cualquiera. Bahía es también un bahiense explicándole a un porteño que no es del sur, y a uno del sur explicándole que no es porteño.  

   «Bahía es la melodía incesante de un cuero naranja impactando contra el flotante o agarrar un pibe al azar y descubrir que sabe cómo picar una pelota. Es un guante que Beto le dio a Manu y este lo dejó descansando en el parqué hasta que venga un atrevido y sepa qué hacer con él. Bahía es el Carminatti repleto pidiendo que se vuelva a lo más alto o un jueves de cachengue en el Club Universitario.

   «Bahía es LU2 contándole a tu vieja las malas nuevas mientras te calienta un café con leche. Es el silencio respetuoso de los transeúntes en Mitre al 400 o un cincuentón emocionado al recordar Puerto Belgrano».

   «Bahía es un perro perdido por Cabrera y los tres picos asomando donde el cielo se da de jeta con el suelo. Son estrellas amarillas que te miran manejando. Son Vicky y Horacio sonriéndote desde el imán de una heladera.   

   «Es ese conocido mirando el celular para no saludarte en la fila de la Cooperativa Obrera o tu cara de boludo devolviendo gentilezas a vaya a saber quién carajo te tocó bocina ayer. Bahía es la puteada a un auto en doble fila que congestionó Alsina y el abrazo enérgico de mi padre a un viejo conocido en plena calle».

   «Bahía Blanca es una viejita sosteniendo una pancarta en la puerta de Edes. Los bocinazos y la sonrisa de un licenciado en algo sentado en un baúl abierto por la avenida Alem. Es un kiosquito oportunista vendiendo tetra a unos pibes con documentos falsos y los vidrios empañados de un auto perdido en algún rincón del Parque de Mayo.

   «Bahía son las manos de la abuela deleitando al barrio San Martín con alguna pasta casera. Es el barrio Villa Mitre queriendo emanciparse o el hermoso barrio Inglés pidiendo a gritos silenciosos que no lo dejen venir a menos.

   «Es tantas cosas que hablar de una alcanza y mil no son suficientes. Bahía es mi patria abandonada, mi familia y mi orgullo, es mi partida de nacimiento recordando que soy suyo».