El milagro de la ciencia: es posible comunicarse con un paciente en estado vegetativo

Salud y Bienestar 14 de mayo de 2018 Por
El neurólogo Facundo Manes explica en qué consiste la técnica de la modulación de la actividad cerebral y cuenta la historia de un joven físico que había sufrido un accidente automovilístico.
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El neurólogo Facundo Manes cuenta la historia de un joven en estado vegetativo que logró comunicarse con su entorno.FOTO OLÉ

El avance de la ciencia permitió un milagro: un joven en estado vegetativo logró comunicarse con su entorno.

Scott Routley tenía 26 años. Era un joven físico y sufrió un fuerte siniestro vial. Al llegar al hospital era incapaz de abrir sus ojos o producir sonidos, solo respondía a estímulos dolorosos.

Después de 12 años, y con el desarrollo de la tecnología al servicio de la medicina, Scott logró comunicarse con su familia. ¿Cómo sucedió?

En su artículo publicado en el diario clarín, el reconocido neurólogo argentino, Facundo Manes, cuenta más detalles de la historia de Routley que fue capaz de comunicarse mediante la modulación de su actividad cerebral gracias a las imágenes brindadas por un resonador magnético funcional.

Los médicos le pedían al paciente que se imaginara jugando al tenis o recorriendo su casa mientras se registraba su actividad cerebral en el resonador. Scott se imaginaba el movimiento de pegarle a la pelota con una raqueta lo cual produjo una gran actividad en una región llamada “área motora suplementaria”, relacionada con el movimiento y la preparación para la acción, explicó Manes.

Contrariamente, si nos imaginamos recorriendo nuestra casa se activan regiones asociadas con la orientación en el espacio.

Así es que se considera que si el cerebro de la persona en estado vegetativo produce esta activación típica en respuesta a esas órdenes podría interpretarse como un indicador de signos de conciencia. Los estudios mostraron que un 17% de los pacientes como Scott podía hacerlo.

Con estas pruebas, el joven de 26 años fue capaz de transmitir a los investigadores y a sus familiares que sabían quién era, dónde estaba y qué año era. También mostró tener preservada la capacidad de aprender nueva información porque conocía el nombre de la persona que era su cuidador a quien no conoció antes de su accidente. Además, el paciente fue capaz de expresar preferencias como qué programa de televisión quería ver y confirmó que no sentía dolor.

A partir de esta vivencia, Manes destacó que estas pruebas representan hallazgos valiosos que abren la posibilidad de penetrar en el mundo de algunas personas en estado vegetativo.

Permiten ampliar el conocimiento sobre el cuadro clínico, el pronóstico y las posibilidades de tratamiento y recuperación. Por último, ponen en cuestión los criterios diagnósticos consensuados para clasificar a un paciente como en “estado vegetativo”, las consecuencias médicas, legales, morales y éticas implicadas.

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