10 de junio se conmemora tal como lo establece el convenio colectivo de trabajo, el día del trabajador de la carne.

Efemerides 10/06/2017
En el año 1947 se formo la Federación Gremial del Personal de la Industria de la Carne y sus Derivados, con ámbito de actuación en todo el país y ese día se instauró el día del trabajador de la carne. Hoy 10 de junio se conmemora tal como lo establece el convenio colectivo de trabajo, el día del trabajador de la carne . Saludamos a todos los trabajadores en su día.

La carne argentina y un breve repaso histórico

La Argentina entre 1880 y las vísperas de la guerra del ‘14, comparada consigo misma o con el resto del mundo, exhibió índices de crecimiento económico impresionantes. La Argentina económica se orientó hacia las exportaciones.

En un país donde predominaba una estructura agro-exportadora (modelo agro-exportador 1850-1930), fue escaso el desarrollo de las actividades industriales. Todos estos procesos agro-exportadores tienen por causa esencial el acelerado desarrollo industrial que comenzó en Gran Bretaña.

La revolución industrial produce, tanto un brusco crecimiento de la población como un no menos espectacular desarrollo de actividades que requieren enormes masas de materias primas, produciendo una creciente demanda que es la que induce el desarrollo de actividades agro-exportadoras en muchas zonas del mundo.

El período de la economía agro-exportadora (1850-1930) tuvo dos etapas que se han denominado “el ciclo de la lana y el ciclo de la carne y los cereales”. El período que corresponde a la década del ‘80 concuerda con la etapa del ciclo de las carnes y los cereales.

El ganado vacuno, que había sido desplazado desde la pampa húmeda a las tierras marginales, durante la segunda etapa vuelve a las tierras ricas, desplazando a las ovejas hacia la Patagonia. Las características del ganado en esta última etapa no tienen nada que ver con los primeros vacunos criollos; ahora eran animales cruza de razas británicas como Shorthorn, Hereford, Aberdeen Angus, etc.

La pampa húmeda estaba distribuida entre la agricultura (especialmente cereales, trigo y maíz) y ganado vacuno. La actividad agropecuaria dio un nuevo impulso a la demanda de mano de obra (agricultura, ganadería, ferrocarriles, frigoríficos, silos y molinos) y con ello, el lógico aumento de la población.

Es imposible explicarse la historia política argentina sin referencia a este marco económico. La exportación de lanas introdujo a la producción nacional en los avatares del mercado mundial capitalista; el que en el Siglo XIX estaba sometido a crisis periódicas de expansión y contracción, sucediéndose en este período la caída de los volúmenes y los precios de las materias primas.

Hacia la mitad del ciclo de la lana, un sector de los productores argentinos cuya expresión política más relevante fue el grupo parlamentario liderado por Vicente Fidel López, planteó por primera vez una postura económica nacionalista y proteccionista, destinada a la promoción de una industria textil argentina que actuara como reaseguro de la producción lanera ante los avatares del mercado mundial y los proteccionismos foráneos.

A partir de 1880 se inicia una etapa de expansión económica en nuestro país, que se prolonga hasta la Primera Guerra Mundial. Con una crisis intermedia (cuándo no) de 1885-1890. La expansión se debió fundamentalmente al desarrollo económico ganadero, ya que Argentina era proveedora esencial de materias primas para Europa, particularmente Gran Bretaña, quién invertía en nuestro país capitales (25 millones de libras esterlinas en 1880 y 45 millones en 1885). Estos capitales se utilizaron para pagar deudas contraídas con empréstitos anteriores, la extensión de vías ferroviarias y la creación de bancos. Todas las inversiones inglesas, a empresas inglesas y administradas también por los británicos, que se llevaban la carne y los cereales en sus enormes barcos. Negocio redondo… para los británicos.

El ferrocarril y la mano de obra de la inmigración aumentaron la superficie cultivada en Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba y Buenos Aires.

Así aumentó la producción y posterior exportación de trigo, maíz y lino.

Pero también la situación económica social generó problemas y conflictos. En los últimos años del Siglo XIX la prohibición británica de importar ganado en pie de la Argentina produjo una enorme transferencia de ingresos de los ganaderos hacia el grupo frigorífico británico. El acrecimiento de la mano de obra de origen inmigratorio había sido acompañado de un importante desarrollo sindical, que desplegaba luchas por las reivindicaciones obreras, lo que obligaba al régimen a oscilar entre una creciente represión o estudiar posibles concesiones.

La transformación demográfica del país respondía a los intensos cambios producidos desde que comenzaron a refinarse los ganados vacunos y ovinos y a extenderse las áreas de cultivo de cereales. En 1883 se instalaron los primeros frigoríficos argentinos, que al cabo de poco tiempo fueron sobrepasados por los que se crearon con capitales británicos y norteamericanos para servir a la demanda del mercado inglés. Quedaron en su poder los dos grandes sistemas industriales de carácter moderno que se habían organizado hasta entonces: los ferrocarriles y los frigoríficos, pero al mismo tiempo surgieron entre 1880 y 1890, especialmente en Buenos Aires, otras industrias menores, especialmente en el campo de las artes gráficas, de la alimentación, de la construcción y del vestido.

A partir de esto se comienzan a advertir las consecuencias de los cambios provocados por la política económica-social que habían adoptado las minorías dirigentes. El naciente proletariado industrial comenzaba a exigir mejoras y manifestaba su actitud a través de las huelgas. Eran generalmente obreros extranjeros quienes la desencadenaban, y la política comenzó a variar el contenido gracias a las ideas y al lenguaje que introdujeron esos inmigrantes urbanos que habían adquirido en sus países de origen.

Te puede interesar