Con la llegada del frío crece el peligro de intoxicación por monóxido de carbono

Spacio al Saber 01/06/2017
Es necesario tomar medidas de prevención a la hora de calefaccionar los ambientes. El uso de los braseros y estufas a leñas, pueden ser fatales si no se toma en cuenta la ventilación.

Para evitar las intoxicaciones por inhalación de monóxido de carbono, los expertos recomiendan tener especial cuidado con el uso de artefactos de tiro balanceado y dormir con estufas prendidas, braseros u hogares a leña con tiro. Se hace necesario, además, revisar las instalaciones de gas y las rejillas de ventilación. La emanación de gases tóxicos puede producirse por una mala combustión del gas, leña, carbón o naftas. La alta peligrosidad reside en que el monóxido de carbono es un gas inodoro, incoloro, insípido y no irritante, pero que al ser inhalado por largos períodos puede ocasionar la muerte.

Los primeros síntomas de intoxicación pueden ser dolor de cabeza, náuseas, vómitos, mareos, debilidad y pérdida del conocimiento. Los especialistas recomiendan ventilar rápidamente el lugar y trasladar a la persona al hospital o centro de salud más cercano.

Los braseros 

A causa de altos costos del gas y la electricidad, o la falta de conexión a estos servicios, sumado a un fuerte arraigo cultural en el norte, muchos sectores de bajos recursos o en lugares alejados de los centros urbanos continúan usando el brasero para generar calor dentro de las viviendas y protegerse así de las bajas temperaturas. 
Pero esta práctica, que cada año se cobra decenas de vidas en la provincia, conlleva un enorme peligro ya que el monóxido de carbono puede matar en pocos minutos si los ambientes carecen de ventilación o si las personas están expuestas a respirar estas emanaciones por un tiempo prolongado. La inhalación de este gas asfixiante inhibe los sentidos, genera debilidad, cansancio, entre otros síntomas. La persona pierde la consciencia y en tan solo media puede morir, si no es asistida.
A nivel nacional, las estadísticas puntualizan que los accidentes por intoxicaciones por CO son producidos en un 87% por calefones, 8% por calefactores y 5% por cocinas. En el NOA, el uso de braseros se suma como causa importante de intoxicación por CO. 

“Ojo con los calefones”

Consultado sobre las consecuencias del monóxido de carbono, el toxicólogo Jorge Borelli explicó: “Hay que tener presente que cuando hay combustión incompleta, hay generación de monóxido. Debe llamar la atención, por ejemplo, cuando las llamas de los calefones, estufas u hornallas toman una coloración amarilla, rosa o rojiza, este es un indicador de generación de CO “. Aclaró que no deben usarse los hornos ni las cocinas para calefaccionar y hay que revisar constantemente las rejillas y sistemas de ventilación, para evitar obstrucciones.
El médico salteño detalló que entre las principales causas de asfixias por monóxido de carbono, derivan de problemas de combustión de los calefones. 
“La gente debe apagar los pilotos del calefón, porque puede pasar que los quemadores no estén limpios y se generen monóxidos en altos niveles. Las medidas de prevención deben trasladarse a todos los artefactos para calefaccionar. Estos deben estar controlados y asegurar en la vivienda buenos niveles de ventilación”, dijo Borelli.
En cuanto a los síntomas de intoxicación, el especialista puntualizó que la inhalación de estos gases tóxicos pueden derivar en dolores de cabeza, un cambio brusco en el comportamiento de la gente, es decir la persona se torna intolerante, mareos, náuseas, debilidad y vómitos. “Estos son síntomas iniciales de una intoxicación. Lo más grave es cuando afecta al sistema neurológico. A nivel cardiaco, en una primer momento produce una aceleración del ritmo del corazón ante la falta de oxígeno en sangre, pero luego se produce un efecto contrario, el corazón desacelera, se pone muy lento”, concluyó el toxicólogo. 

Datos

Se aconseja no quemar carbón en el interior de las viviendas, ni siquiera en chimeneas. 

Evitar calefaccionar los ambientes con artefactos que emitan llamas o brasas, mientras se duerme.

Usar preferentemente calefacción a base de radiadores o estufas sin combustión, es decir sin llamas.

Revisar constantemente las rejillas y sistemas de ventilación, para evitar obstrucciones.

Te puede interesar